Hace 4 años tuve un accidente de coche.

Iba por la autopista cuando, de repente, el volante dejó de controlar las ruedas. Como si sucediera en cámara lenta, mi coche se estrelló contra la valla de seguridad.

Una parte de mi cerebro entró en shock, pero otra empezó a imaginar una banda sonora relajante para la escena que estaba viviendo. El coche detrás de mí se detuvo y, aunque estaba lloviendo, el conductor vino a ayudarme. Se aseguró de que estaba bien y llamó a la policía.

Yo era consciente de que me temblaban las manos, pero la banda sonora había vuelto, junto con una flota de patos de plástico imaginarios que se acercaban a mí a través de los charcos. De repente, una furgoneta de la policía entró en escena y doce, sí, doce, enormes policías saltaron por las puertas traseras. Unos se fueron a desviar el tráfico, otros fueron a ver si podían mover el carro, otros cuatro se me acercaron. Fue tan inesperado, tan parecido a una gran escena de payasos, que tuve que hacer un gran esfuerzo para no estallar en carcajadas.

Investigaciones neurocientíficas recientes han desacreditado la idea de que nuestras reacciones emocionales están integradas en nuestro cerebro. “Las emociones no se construyen en tu cerebro al nacer, simplemente se construyen”, afirma Lisa Feldman en su TedTalk, “No estás a merced de tus emociones”.

Cada vez que clowneamos, estamos enseñando a nuestro cerebro formas más útiles de responder a ciertas situaciones. Todos esos años como payasa profesional, respondiendo a los desastres con espíritu cómico, me ayudaron a convertir la experiencia en algo positivo, a pesar del shock.

Construye activamente tus emociones, sé #clown

Caroline Dream
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